top of page

Sobre la formación del terapeuta.

Siguiendo con este pequeño ciclo sobre las características de la psicoterapia, ahora toca el turno a un tema que hará mucho bien que las personas consultantes tengan más en cuenta. La formación del terapeuta.

Lo primero que debes saber es que, en El Salvador, el requisito legal para la autorización del ejercicio de la Psicología Clínica es contar con el grado de Licenciatura en Psicología y la emisión del sello de profesional por parte de la Junta de Vigilancia de la Profesión de Psicología (J.V.P.P.); el primero lo emite una Universidad y lo valida el Ministerio de Educación, y el segundo lo emite la Junta antes mencionada, que es una dependencia del Consejo Superior de Salud Pública, parte del Ministerio de Salud. Sin embargo, para garantizar que la atención clínica que recibas sea la más adecuada, estos requisitos mínimos, son insuficientes.

Lo siguiente que debes fijarte son los estudios que la persona haya cursado; esto puede incluir la Universidad de la que haya salido y si cuenta con voluntariados en clínicas de asistencia social, diplomados o maestrías; aunque esto no necesariamente es una garantía absoluta, sí te da una idea de la capacidad intelectual y técnica de la persona. Así mismo, debes tomar en cuenta la gravedad de tu motivo de consulta, no es lo mismo consultar por una crisis generada por un cambio de residencia a consultar por una depresión profunda.

En promedio, los terapeutas nuevos son capaces de llevar con éxito una variedad relativamente amplia de casos de una intensidad moderada, y los más responsables siempre tendrán un colega con más experiencia que les asesore periódicamente ante casos complejos (de hecho, junto con leer mucho y los posgrados, es la forma por excelencia para seguirse formando después de obtener el título); también ten la seguridad de que, si tu caso escapa a las competencias del terapeuta, este no tendrá problemas en referirte a alguien más diestro.

Junto con lo anterior, también presta atención a las referencias que puedas obtener del terapeuta, generalmente de expacientes o de redes profesionales con las que trabaje; consulta si es diestro en el tipo de caso que te aqueja y toma con prudencia recomendaciones demasiado buenas o demasiado malas (en otro post se explicará por qué).

Por último, debes prestar atención a tu propia intuición; si, por ejemplo, sientes que tu terapeuta tiene poco de haberse graduado de licenciado (no más de un año), pero cobra como Máster o Doctor por encontrarse su consultorio en la Escalón o la San Benito (los Maestros y Doctores en Psicología con amplia experiencia cobran en promedio de entre $50 a $100 por sesión en dichas zonas), se limita a darte consejos de bolsillo y se vale demasiado de una publicidad en la que exalta su persona como un experto sin igual (señal de que no tiene un asesor con más experiencia); será prudente que revises cómo va tu proceso y le consultes por las técnicas que está utilizando.

Sin duda se podrían describir más elementos y ampliar otros, pero con esta información básica podrás estar atento al momento de elegir tu terapeuta. ¡Que tengas buen día!

bottom of page